El Balón de Oro ya no premia al mejor del mundo: 20 años de un debate cansino
Se cumplen dos décadas desde que Fabio Cannavaro levantó el Balón de Oro tras el Mundial de Alemania 2006. Aquella decisión marcó un antes y un después en un galardón que, desde entonces, ha virado hacia lo colectivo y ha perdido buena parte de su credibilidad. Mientras Lamine Yamal encabeza las quinielas de este año, el debate vuelve a girar en torno al criterio del premio.

Han pasado veinte años desde que Fabio Cannavaro recibió el Balón de Oro y el premio ya no es lo que era. El central italiano se lo llevó en 2006 después de que la selección azzurra conquistara el Mundial de Alemania, una decisión que desplazó del trono al gran favorito de aquella época: Ronaldinho. El brasileño venía de ganar el galardón un año antes y de levantar la Champions con el Barcelona, pero el peso del torneo de selecciones enterró sus opciones. Desde entonces, el Balón de Oro camina por una senda distinta y conviene preguntarse si realmente sigue reconociendo al mejor futbolista del planeta.
- Fabio Cannavaro ganó el Balón de Oro en 2006 tras el Mundial de Alemania, por delante de Buffon y Thierry Henry.
- Ronaldinho, vigente campeón de Europa y Balón de Oro 2005, no pudo repetir pese a ser el gran favorito.
- Desde aquel año el premio valora más los títulos colectivos que el rendimiento individual.
- En 2010, Messi ganó sin Mundial ni Champions y aquel sí fue un reconocimiento justo al mejor del mundo.
- Lamine Yamal parte como gran candidato en 2025, pero ya han comenzado las campañas alternativas.
Cannavaro 2006: el Balón de Oro que lo cambió todo
Italia venció a Francia en la final de Berlín y lo hizo en los penaltis, un desenlace tan ajustado que invita a la reflexión. Si aquella tanda hubiera caído del lado galo, probablemente Cannavaro ni siquiera habría pisado el podio. El central firmó un torneo excelente, pero su candidatura se construyó sobre un título colectivo decidido al borde del azar. Esa lógica, la de premiar al más regular dentro de un equipo campeón, se instaló desde entonces en el Balón de Oro y desvirtuó la esencia de un reconocimiento individual.
Lo más llamativo de aquel 2006 no fue solo que Cannavaro ganara, sino que Ronaldinho no fuera segundo ni tercero. El brasileño era, a ojos de casi todo el mundo, el jugador más talentoso del planeta, pero Brasil había caído en cuartos de final del Mundial. Buffon, campeón del mundo con Italia, y Thierry Henry, finalista con Francia, le superaron en las votaciones. Aquel resultado dejó una conclusión incómoda: ya no bastaba con ser el mejor, hacía falta ganar algo grande con tu equipo.
Por qué el Balón de Oro dejó de premiar al mejor jugador
El fútbol es un deporte colectivo y otorgar un premio individual siempre resulta complejo. Pero si el galardón se define como el reconocimiento al mejor jugador del mundo, lo colectivo no debería pesar más que lo individual. Desde 2006, sin embargo, la balanza se inclinó hacia los títulos: Champions, Mundial o Eurocopa se convirtieron en requisitos casi indispensables para aspirar al trono. El mejor futbolista del año pasó a ser, con frecuencia, el más regular dentro del equipo que más levantaba.
Esa deriva ha generado ganadores discutibles y ausencias clamorosas. Jugadores como Sergio Busquets, por ejemplo, nunca aparecieron en las listas pese a ser referencias mundiales en su puesto. El caso de 2025 es igual de sangrante: Pedri y Raphinha no figuran entre los treinta candidatos. Cuesta creer que alguien pueda sostener con seriedad que ninguno de los dos está entre los mejores del planeta, sobre todo después de la temporada que han firmado. Decisiones así restan credibilidad a un premio que pierde prestigio año tras año.
El ejemplo de Messi en 2010, la excepción que confirma la regla
La edición de 2010 demostró que otro criterio era posible. España ganó el Mundial de Sudáfrica y el Inter de Milán conquistó la Champions, pero el Balón de Oro fue para Leo Messi. El argentino no levantó ninguno de los dos grandes títulos de aquella temporada y aun así no había discusión sobre quién era el mejor del mundo a nivel individual. Fue un premio justo, entregado al futbolista más determinante sin atender a lo que su equipo o su selección habían logrado.
Con la lógica de Cannavaro, aquel galardón habría ido a parar a Andrés Iniesta o Xavi Hernández. Ellos, sin embargo, fueron los primeros en reconocer que Messi estaba por encima del resto. Aquella edición quedó como un oasis de coherencia dentro de una tendencia que volvería a imponerse en los años posteriores. Sirve, todavía hoy, para recordar que ser el mejor no siempre coincide con ganar más.
Lamine Yamal y las campañas del Balón de Oro 2025
Con la lista de treinta candidatos ya anunciada, el nombre de Lamine Yamal aparece como el gran favorito. El extremo del Barcelona es, a día de hoy, el futbolista más diferencial del mundo y además acaba de proclamarse campeón del planeta con la selección española. Cumple, por tanto, con todos los requisitos: domina el apartado individual y suma un título colectivo de primer orden. No hay demasiado margen para la discusión racional.
Aun así, ya han comenzado las campañas para reivindicar a otros candidatos. Se escuchan nombres como Fabián Ruiz o Kylian Mbappé, en un movimiento que recuerda a otras ediciones en las que se intentó desviar el foco del jugador del Barcelona de turno. El patrón se repite con tanta exactitud que roza lo predecible. Mientras tanto, el debate se instala en cada rueda de prensa y en cada tertulia, alimentando un ruido que poco aporta al premio.
El ruido mediático que desgasta el galardón
Hace unos años, del Balón de Oro se hablaba solo al final de la temporada. El ganador aparecía en la portada de France Football y apenas había filtraciones. Los corresponsales de la revista gozaban de prestigio y votaban sin la bufanda de un club o de un país puesta, lo que garantizaba cierta limpieza en el proceso. Ese escenario ha desaparecido por completo.
Hoy el galardón se cuela en casi todas las comparecencias públicas, se debate durante meses y cada cual barre para casa con una subjetividad descarada. La lista de treinta candidatos genera polémica antes incluso de que se entregue el premio, y los votantes no escapan a las sospechas. Todo ese ruido termina por cansar y por restar valor a un reconocimiento al que, paradójicamente, se le concede demasiada publicidad. El Balón de Oro ya no es lo que era, y buena parte del problema es ese.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Cannavaro ganó el Balón de Oro en 2006?
Fabio Cannavaro ganó el Balón de Oro en 2006 gracias al Mundial conquistado con Italia. Su actuación en el torneo fue sobresaliente, pero el título colectivo pesó más que el talento individual de Ronaldinho, que partía como gran favorito.
¿Cuándo dejó el Balón de Oro de premiar al mejor del mundo?
El punto de inflexión se sitúa en 2006, con el triunfo de Cannavaro. Desde entonces, el galardón ha valorado más los títulos colectivos que el rendimiento individual, una tendencia que solo se rompió en ediciones como la de Messi en 2010.
¿Quiénes son los favoritos al Balón de Oro 2025?
Lamine Yamal es el gran favorito tras su temporada con el Barcelona y el Mundial conquistado con España. Otros nombres como Fabián Ruiz o Mbappé han entrado en el debate, aunque sin el peso individual del extremo azulgrana.