El Everton, a la venta: Friedkin explora traspasar el club dos años después de comprarlo
The Friedkin Group ha anunciado que estudia nuevas opciones de inversión para el Everton, incluida la venta del control del club, menos de dos años después de hacerse con la entidad. El grupo estadounidense asegura que la estabilidad lograda y el estreno del nuevo estadio marcan el momento adecuado para abrir una nueva etapa.

The Friedkin Group ha puesto al Everton en el escaparate. El conglomerado estadounidense, que tomó el control del club en 2024 por más de 400 millones de libras, estudia ahora la posibilidad de vender una participación mayoritaria y ha abierto la puerta a recibir ofertas de potenciales compradores. La decisión llega apenas unas semanas después del cierre del mercado de fichajes, en un clima de desgaste con parte de la afición por la gestión deportiva del proyecto.
- The Friedkin Group confirma que explora nuevas opciones de inversión, incluida la venta del control del Everton.
- La operación se plantea menos de dos años después de una compra valorada en más de 400 millones de libras.
- El grupo defiende que la estabilidad financiera y el estreno del nuevo estadio cierran una etapa y abren otra.
- La afición mostró su malestar por el intento de traspaso de Harrison Armstrong y la salida de Beto a la Fiorentina.
- El Everton marcha séptimo en la Premier League tras las primeras siete jornadas.
Por qué Friedkin pone al Everton en el mercado ahora
En un comunicado, el grupo explicó que el primer objetivo al aterrizar en Goodison Park era resolver una situación financiera delicada y devolver la calma a un club que atravesaba serias dificultades dentro y fuera del césped. Con esa base ya consolidada y el nuevo estadio por fin en funcionamiento, consideran que ha llegado el momento de valorar el siguiente paso.
La hoja de ruta pasa por escuchar ofertas que garanticen la continuidad del proyecto. TFG subrayó que solo atenderá el interés de inversores que demuestren ser los custodios adecuados para llevar al Everton hacia delante, con el éxito deportivo y el impacto positivo en la comunidad como prioridades innegociables.
El desgaste con la grada: Armstrong y Beto encienden las alarmas
El verano no fue tranquilo en el Everton. La afición encajó con enfado la noticia de que el club había aceptado una oferta del Nottingham Forest cercana a las 40 millones de libras por Harrison Armstrong, internacional sub-19 con Inglaterra y una de las joyas de la cantera. El traspaso terminó cayéndose, pero la herida ya estaba abierta.
Poco después, la salida de Beto rumbo a la Fiorentina volvió a tensar la cuerda. El delantero dejó al equipo con un solo ariete reconocible, el francés Thierno Barry, de 23 años. La maniobra se leyó como una muestra de ambición limitada por parte de la propiedad, justo en el tramo final de un mercado que dejó a David Moyes con apenas 18 jugadores senior de campo.
Con esa base ahora firmemente establecida, es el momento adecuado para considerar el próximo capítulo del Everton.
La distancia entre Friedkin y el día a día del Everton
La sensación de propiedad ausente ha ido calando entre los seguidores. Dan Friedkin, presidente del grupo y residente en Houston, deja la gestión diaria en manos de su yerno Rishi Majithia, que trabaja codo con codo con el director ejecutivo Angus Kinnear. Esa estructura no ha impedido que la relación con la grada se resintiera.
El propio David Moyes reconoció en septiembre que nunca se había reunido ni hablado con Friedkin desde su regreso al banquillo en enero de 2025. El técnico escocés asumió el cargo hace 21 meses, y en todo ese tiempo el máximo responsable del grupo no ha vuelto a presenciar un partido del Everton. El contraste con el Roma, el otro club de TFG, es evidente: en la capital italiana la gestión es mucho más cercana, con los ingresos extra de la Champions League como colchón.
Qué se juega el Everton con un cambio de dueño
La operación se asoma en un momento de calma relativa en la clasificación. El equipo es séptimo en la Premier League y el nuevo estadio, estrenado antes de la llegada formal de TFG, empieza a generar expectativas comerciales. El grupo heredó un club al borde del colapso financiero tras la etapa de Farhad Moshiri y completó la adquisición del 99,5% de las acciones.
Esa estabilización será probablemente el gran legado de una etapa que, cuando se cierre la venta, se recordará como poco espectacular. La exguardameta del Everton Rachel Brown-Finnis calificó el anuncio de sorprendente, aunque reconoció que el club queda en mucha mejor posición que la que encontraron los actuales propietarios.
Si el Friedkin Group vende mañana, ha dejado el club en un lugar mucho mejor. Solo espero que hagan la debida diligencia.
La hoja de ruta de TFG hasta cerrar la venta
Mientras llegan los interesados, el grupo asegura que su compromiso con el proyecto no varía. El respaldo a la plantilla, la búsqueda de resultados y el trabajo en las comunidades vinculadas al Everton se mantienen como prioridades durante el proceso. La intención es que el tránsito hacia una nueva propiedad se produzca sin sobresaltos deportivos ni institucionales.
El Everton afronta así un nuevo giro de guion apenas dos años después de salir de una de las crisis más profundas de su historia reciente. La afición, harta de turbulencias, espera que el próximo dueño apueste de verdad por el crecimiento del club y no lo convierta en un activo más de cartera.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Friedkin quiere vender el Everton?
El grupo considera que ya ha cumplido la fase de estabilización financiera y de infraestructuras, con el nuevo estadio en marcha, y cree que ha llegado el momento de abrir una nueva etapa. Buscan inversores que garanticen la continuidad del proyecto y la ambición deportiva.
¿Cuánto pagó The Friedkin Group por el Everton?
El grupo estadounidense cerró la compra en 2024 por una cifra superior a las 400 millones de libras, adquiriendo el 99,5% de las acciones tras la etapa de Farhad Moshiri. La operación se produjo en plena crisis financiera del club.
¿Cómo ha reaccionado la afición del Everton al anuncio de venta?
La noticia ha causado sorpresa, pero encaja con el malestar acumulado durante el último mercado de fichajes. La frustración por el intento de venta de Harrison Armstrong y la salida de Beto había fracturado la relación entre la grada y la propiedad, antes de conocerse el anuncio oficial.