El fútbol iraní vuelve a la élite asiática en plena guerra y con el título liguero sin dueño
La Persian Gulf League arrancó a mediados de agosto tras casi seis meses de suspensión por el conflicto, y esta semana Esteghlal y Tractor SC regresaron a la competición continental en la AFC Champions League Elite. El parón prolongado y la enorme distancia económica con Arabia Saudí debilitan a un fútbol que fue noticia mundial en el pasado Mundial.

El fútbol de clubes iraní ha vuelto a la escena internacional esta semana con la participación de Esteghlal y Tractor SC en la AFC Champions League Elite, el torneo continental más prestigioso de Asia. El regreso llega apenas unas semanas después de que la Persian Gulf League reanudara su actividad a mediados de agosto, tras un parón de casi seis meses provocado por la guerra. El fútbol del país, que acaparó la atención mundial en el pasado Mundial de Estados Unidos, afronta ahora un presente marcado por la incertidumbre económica, la pérdida de competitividad frente a Arabia Saudí y una polémica aún sin resolver sobre quién merece el título de la temporada anterior.
- La Persian Gulf League estuvo suspendida desde finales de febrero y la temporada anterior se abandonó definitivamente.
- El Esteghlal era líder con 22 jornadas disputadas y reclama que se le otorgue el campeonato, una petición que divide a los clubes.
- El regreso internacional ha sido dispar: victoria del Esteghlal ante el Al-Sadd (3-0) y derrota del Tractor SC contra el Shabab Al-Ahli (1-0).
- Los clubes iraníes no pueden competir con los más de 200 millones de dólares que el Al-Hilal saudí gastó este verano en tres fichajes.
- Irán cuenta con solo dos representantes en el torneo continental, frente a los cinco de Arabia Saudí y Japón.
El Esteghlal reclama el título que lideraba cuando estalló la guerra
El conjunto de Teherán dominaba la clasificación cuando la competición se detuvo al final de febrero, con 22 de las 30 jornadas ya disputadas y una ventaja de dos puntos sobre el Tractor SC. Para el entrenador del Esteghlal, Sohrab Bakhtiarizadeh, ese liderato es razón suficiente para que su club, diez veces campeón de la liga iraní, sume su undécimo entorchado sin necesidad de jugar lo que restaba de calendario.
El Esteghlal debería ser declarado campeón de la temporada pasada. Estar en lo alto de la tabla es un criterio adecuado para determinar al equipo más exitoso de un torneo en un momento dado. Eso es también lo que quieren los aficionados del Esteghlal.
La decisión está próxima, pero la propuesta no convence a la mayoría de los demás clubes. Entre los más reacios figuran los equipos respaldados por grandes compañías industriales, como el Sepahan y el Foolad, vinculados al sector del acero, que han sufrido especialmente las consecuencias económicas del conflicto. Mientras se resuelve la disputa, el Esteghlal ha arrancado con buen pie la nueva campaña.
La vuelta de la Persian Gulf League y el derbi de Teherán lejos de Teherán
El reinicio de la liga ha despejado los temores de que los partidos se jugaran a puerta cerrada. La mayoría de las jornadas se han disputado con público en las gradas y algunas entradas han sido notables. El clásico entre Persepolis y Esteghlal, el mayor duelo del fútbol iraní y candidato a serlo de toda Asia, reunió a 50.000 espectadores en Isfahán, la segunda ciudad del país.
El escenario habitual de ambos equipos, el célebre Estadio Azadi de la capital, sigue sin estar disponible. No es por daños directos de bombas o misiles, aunque el complejo deportivo que lo rodea sí ha sufrido impactos, sino por unas obras de reparación que se prolongan. El dinero invertido en esas reformas ha generado un intenso debate, una muestra más de que en el fútbol iraní pocas cosas resultan sencillas incluso en periodos de relativa calma.
Debut agridulce en la AFC Champions League Elite
El Esteghlal abrió su participación en el torneo continental con una contundente victoria por 3-0 ante el Al-Sadd qatarí, un rival de peso en el fútbol asiático. El mérito fue aún mayor porque el partido, que debía ejercer como local, se disputó en la ciudad iraquí de Basora, al sur del país. Los clubes iraníes están acostumbrados a jugar sus encuentros de casa lejos de su estadio, una situación que Bakhtiarizadeh considera uno de los grandes lastres del fútbol nacional.
Verse privado de la ventaja de jugar en casa ha sido uno de los mayores problemas del fútbol iraní en los últimos años. En cada situación, esa oportunidad se le ha arrebatado a los clubes iraníes. Aun así, nos hace felices recibir al Al-Sadd en Basora, cerca de Irán, con la presencia de algunos de nuestros seguidores que viven en el sur.
Unos 8.000 aficionados acudieron al enorme Estadio Internacional de Basora e intentaron recrear el ambiente de Teherán. Mucho más discreta fue la presencia de seguidores del Tractor SC en Dubái, donde apenas 1.300 personas vieron la derrota por 1-0 ante el Shabab Al-Ahli. Dado que las relaciones entre Irán y Emiratos Árabes Unidos no atraviesan su mejor momento, el público reducido pudo ser incluso un alivio para el cuadro iraní. El nuevo formato de fase de grupos al estilo europeo deja margen para recuperarse de un mal inicio.
La brecha económica con Arabia Saudí lastra al fútbol iraní
Aunque el sorteo evitó un cruce inmediato con clubes saudíes, la desigualdad financiera es el gran obstáculo estructural. Ya antes de que los equipos de Riad y Yeda comenzaran a gastar cantidades descomunales en 2023, los clubes iraníes estaban en desventaja. Las sanciones internacionales de años han tenido un enorme impacto económico y el fútbol, estrechamente ligado al Estado, no ha escapado a sus efectos: salarios estancados, instalaciones a menudo descuidadas y dificultades para organizar concentraciones o amistosos en el extranjero.
La referencia saudí es ahora inalcanzable para el resto del continente. Solo el Al-Hilal desembolsó este verano más de 200 millones de dólares por los fichajes de Ollie Watkins, Gabriel Martinelli y Crysencio Summerville. Arabia Saudí, que además acoge las rondas finales de la Champions asiática en un acuerdo extendido hasta 2029, y Japón cuentan con cinco representantes cada uno en el torneo de 32 equipos. Irán, una de las grandes potencias históricas del fútbol asiático, tiene únicamente dos.
Pese a todo, Bakhtiarizadeh confía en que el Esteghlal, campeón continental en 1970 y 1991, pueda competir con dignidad. El exdefensa internacional iraní admite que es imposible igualar el músculo financiero saudí, pero apela al esfuerzo colectivo y a la historia del club como motores para plantar cara en los 90 minutos.
Sigo creyendo que el fútbol es un juego en el que, durante 90 minutos, puedes superar esa brecha financiera con esfuerzo, determinación y trabajo en equipo. Competir contra los equipos asiáticos es sin duda difícil, sobre todo porque hemos entrado en la competición sin haber participado en el mercado de verano, pero la historia del Esteghlal nos obliga a intentarlo.
Preguntas frecuentes sobre el regreso del fútbol iraní
Preguntas frecuentes
¿Por qué se suspendió la liga iraní?
La Persian Gulf League se detuvo a finales de febrero debido a la guerra. El parón se prolongó durante casi seis meses y finalmente la temporada anterior se abandonó sin completarse, lo que ha abierto un debate sobre el título que nunca se llegó a otorgar.
¿Qué equipo lideraba la liga iraní cuando se suspendió?
El Esteghlal de Teherán era el líder con 22 jornadas disputadas de las 30 previstas, con dos puntos de ventaja sobre el Tractor SC. Por eso el club reclama que se le declare campeón de aquella temporada.
¿Cuántos equipos iraníes juegan la AFC Champions League Elite?
Irán cuenta con dos representantes en el torneo de 32 equipos: el Esteghlal y el Tractor SC. Arabia Saudí y Japón, en cambio, tienen cinco clubes cada uno, lo que refleja la diferencia de poder económico en el fútbol asiático.