La Premier League quiere cerrar ya el acuerdo económico con la EFL para desbloquear 1.800 millones
La Premier League busca alcanzar cuanto antes un acuerdo con la English Football League sobre el nuevo modelo de financiación del fútbol inglés. Los clubes de la máxima categoría aprobaron en julio una oferta a diez años que duplicaría los pagos solidarios a los 72 equipos de la EFL, pero el pacto sigue sin firmarse.

La Premier League ha fijado un objetivo claro: resolver el bloqueo económico con la English Football League y hacerlo lo antes posible. Tras años de desencuentros, los clubes de la élite inglesa aprobaron a finales de julio una propuesta a diez años que duplicaría los pagos solidarios a los 72 equipos de la EFL, un desembolso adicional valorado en 1.800 millones de libras. Sin embargo, la EFL aún no ha aceptado el acuerdo y las conversaciones siguen abiertas mientras la máxima categoría intenta evitar que el regulador independiente acabe imponiendo una solución.
- La oferta duplicaría los pagos solidarios a los 72 clubes de la EFL durante la próxima década.
- El montante adicional asciende a 1.800 millones de libras y se financiaría en parte elevando la tasa sobre traspasos de la Premier League.
- La EFL todavía no ha dado el visto bueno al acuerdo y las negociaciones entre las dos ligas continúan.
- Si no hay pacto, el Regulador Independiente del Fútbol podría intervenir mediante sus poderes de respaldo, algo que la Premier League quiere evitar.
Qué incluye la oferta de 1.800 millones para la EFL
El paquete económico que los clubes de la Premier League aprobaron en julio duplicaría los pagos solidarios que reciben los 72 equipos de la EFL, repartidos entre Championship, League One y League Two. Para financiar este aumento, la competición prevé elevar la tasa que aplica a los traspasos, un mecanismo que ya existe y que grava las operaciones de fichajes entre clubes. La inyección adicional de 1.800 millones de libras busca aliviar la presión financiera que arrastran muchos clubes profesionales ingleses, especialmente en las categorías inferiores, donde los márgenes de supervivencia son cada vez más estrechos.
Pero el acuerdo también incluye contrapartidas estructurales. Entre ellas figura la eliminación del partido de vuelta de las semifinales de la Carabao Cup, lo que reduciría el número de encuentros de la competición de copa. Además, se contemplan controles para impedir que el dinero adicional se destine directamente a salarios de jugadores, una condición diseñada para que los fondos vayan a sostenibilidad, infraestructuras y desarrollo de cantera más que a una escalada inflacionaria en las plantillas.
Por qué la Premier League tiene prisa en cerrar el trato
El motivo de la urgencia no es menor: si la Premier League y la EFL no alcanzan un acuerdo por sí mismas, el Regulador Independiente del Fútbol podría intervenir utilizando sus poderes de respaldo. Este organismo fue creado precisamente para mediar y, llegado el caso, imponer una redistribución económica que ninguna de las partes haya sabido pactar. La Premier League quiere evitarlo a toda costa, porque una solución impuesta desde fuera le restaría control sobre el destino de su dinero y sentaría un precedente sobre su capacidad de autogobierno.
La Premier League sigue comprometida a alcanzar una solución liderada por el fútbol lo antes posible para que el dinero adicional pueda fluir a los clubes de la EFL esta temporada.
La referencia a esta temporada es clave: los clubes de la EFL necesitan certidumbre financiera ya, no dentro de varios años. Cuanto más se prolongue la negociación, más se retrasan los pagos y más expuestas quedan las entidades con tesorerías más débiles. Por eso la Premier League insiste en el calendario y en la necesidad de que el acuerdo llegue sin dilaciones.
El origen del conflicto por los pagos de la Premier League a la EFL
El pulso por la financiación del fútbol inglés no es nuevo. Arrancó con la revisión liderada por los aficionados en 2021, encargada por el gobierno tras una serie de crisis en el deporte británico, entre ellas el fallido proyecto de la Superliga europea y la desaparición del Bury FC. Aquel informe puso sobre la mesa la necesidad de redistribuir mejor la riqueza que genera la Premier League hacia el resto de la pirámide. Desde entonces, sin embargo, no se ha cerrado ningún acuerdo de reparto.
El principal escollo son los llamados parachute payments, los pagos compensatorios que reciben los clubes descendidos de la Premier League. La EFL sostiene que distorsionan la competición, porque dan a los recién descendidos una ventaja económica que aumenta el riesgo de gasto imprudente por parte de los clubes que persiguen el ascenso a la máxima categoría. La Premier League, por su parte, defiende que esos pagos son esenciales para que los clubes tengan confianza para invertir y para mantener la competitividad que, en última instancia, genera el valor que se comparte con las divisiones inferiores.
Cómo encaja el regulador independiente en la negociación
El Regulador Independiente del Fútbol se ha convertido en una presencia permanente en este conflicto. Su función no es sustituir a las ligas, sino asegurarse de que la estabilidad financiera del fútbol profesional inglés no dependa de la buena voluntad de las partes. En marzo de 2024, el gobierno advirtió formalmente a la Premier League de que, si no lograba pactar un reparto con la EFL, se le impondría uno. Esa advertencia sigue pesando en cada ronda de conversaciones.
El riesgo para la Premier League es doble. Por un lado, perder la iniciativa y que el regulador fije las condiciones del reparto. Por otro, que el proceso se judicialice o se eternice, con el coste reputacional y político que eso conlleva. De ahí que la estrategia de la máxima categoría pase por presentar la oferta de julio como una propuesta justa y generosa, y por mantener la presión pública sobre la EFL para que la acepte.
Qué está en juego para los 72 clubes de la EFL
Para los clubes de Championship, League One y League Two, el acuerdo supondría duplicar los ingresos solidarios que reciben de la Premier League. No es un cambio menor: muchos equipos de estas categorías dependen de esos pagos para cubrir gastos operativos básicos, desde nóminas hasta mantenimiento de estadios. La promesa de 1.800 millones adicionales a lo largo de una década daría un respiro a una parte del fútbol inglés que ha vivido al límite, con quiebras, administraciones concursales y desapariciones en los últimos años.
Más allá del dinero, el acuerdo marcaría un nuevo equilibrio de poder en el fútbol inglés. La EFL lleva años reclamando un reparto más justo de los ingresos televisivos y comerciales que concentra la Premier League. Un pacto a diez años, aunque no satisfaga todas sus demandas, consolidaría un compromiso estructural y daría a los clubes una base más sólida para planificar su futuro sin depender de favores puntuales.
Preguntas frecuentes sobre el acuerdo entre la Premier League y la EFL
Preguntas frecuentes
¿Qué es la EFL y por qué recibe dinero de la Premier League?
La English Football League agrupa a los 72 clubes de las tres divisiones por debajo de la Premier League: Championship, League One y League Two. La Premier League les transfiere pagos solidarios para apoyar el fútbol profesional de base y mantener la salud competitiva y financiera de toda la pirámide.
¿Qué son los parachute payments y por qué generan conflicto?
Son pagos que reciben los clubes que descienden de la Premier League para amortiguar la caída de ingresos. La EFL cree que distorsionan la competición y fomentan gasto arriesgado, mientras que la Premier League los defiende como herramienta para dar confianza a los clubes a la hora de invertir al borde del descenso.
¿Qué papel tiene el Regulador Independiente del Fútbol en este conflicto?
El regulador puede intervenir con poderes de respaldo si la Premier League y la EFL no llegan a un acuerdo de financiación por sí mismas. Su existencia busca garantizar que el reparto del dinero no dependa exclusivamente de la negociación entre las ligas y que se eviten crisis como las que sufrió el fútbol inglés en los últimos años.