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Manchester City y PSG: la alianza entre dos clubes-estado que retrata el mayor problema del fútbol moderno

El Manchester City recibe al Paris Saint-Germain este miércoles en el Etihad en plena tormenta por las sanciones de la Premier League. Lejos de la tensión de hace años, ambos clubes escenifican ahora una alianza que va mucho más allá del césped. Detrás del partido asoma una pugna de poder entre Emiratos Árabes Unidos y Catar por controlar los organismos del fútbol europeo y mundial.

InfoBlaugranaPorInfoBlaugranaVerified account8 min de lectura
Nasser Al-Khelaifi y Ferran Soriano estrechándose la mano en un palco en un partido entre el PSG y el Manchester City
Nasser Al-Khelaifi y Ferran Soriano estrechándose la mano en un palco en un partido entre el PSG y el Manchester City

El Manchester City y el Paris Saint-Germain se citan este miércoles en el Etihad en la Champions League, un duelo que trasciende lo deportivo. Lo que hace años fue una rivalidad marcada por el bloqueo del Golfo es hoy una alianza estratégica entre dos clubes respaldados por estados que compiten por ampliar su influencia en las instituciones del fútbol. El encuentro llega apenas unos días después de que se conociera el expediente sancionador de la Premier League contra el City, y con el presidente del PSG, Nasser Al-Khelaifi, convertido en uno de los grandes valedores públicos del club inglés.

  • El City y el PSG han pasado de la tensión diplomática a una alianza visible en los órganos de poder del fútbol europeo.
  • Nasser Al-Khelaifi defendió públicamente a Ferran Soriano y al Manchester City en la asamblea general de European Football Clubs.
  • Emiratos Árabes Unidos y Catar representan dos modelos opuestos de influencia estatal: el caos contencioso y el control institucional.
  • El partido del Etihad se juega en plena crisis de gobernanza de la FIFA y con la UEFA señalada por no haber actuado a tiempo.
  • La Premier League aparece como la única institución que ha logrado llevar el caso del City hasta una conclusión.

Qué se juegan Manchester City y PSG en el Etihad más allá del pase a octavos

El duelo de la Champions League entre el Manchester City y el PSG no decide únicamente posiciones en la clasificación. Los dos clubes que en su día protagonizaron uno de los enfrentamientos más tensos del fútbol europeo escenifican ahora una reconciliación que tiene lecturas políticas evidentes.

Durante el bloqueo diplomático del Golfo, Abu Dabi fue uno de los principales aliados de Arabia Saudí en el aislamiento de Catar. Aquella fractura se trasladó al fútbol y marcó los primeros cruces europeos entre ambos equipos. Menos de una década después, el escenario es completamente distinto y las jerarquías se han reorganizado dentro de la región.

De la tensión del Golfo a la defensa cerrada de Al-Khelaifi hacia el City

Hace apenas dos semanas, Nasser Al-Khelaifi salió en defensa del Manchester City durante la asamblea general de European Football Clubs, organismo que preside y en cuyo consejo se sienta Ferran Soriano. Ante preguntas sobre la sanción que podría recibir el club inglés, el dirigente catarí rechazó el término «trampas» y describió al consejero delegado del City como una persona «muy honesta» a la que respetan profundamente.

«Estáis usando la palabra ‘trampas’ pero, para ellos, no hicieron trampas», afirmó Al-Khelaifi, visiblemente molesto por la pregunta.

La ambigüedad de ese «nosotros» al que se refirió Al-Khelaifi deja margen para muchas interpretaciones. Si hablaba como presidente de la EFC, la postura resulta previsible. Si hablaba en nombre de la cúpula del PSG y de la jerarquía catarí, el respaldo adquiere una dimensión geopolítica mucho mayor.

Dos modelos de poder estatal: el caos de Abu Dabi y el control de Catar

El City y el PSG fueron los dos primeros clubes europeos adquiridos por estados extranjeros y compartieron problemas parecidos en sus inicios. Ambos combinaron un gasto desmesurado en fichajes con enormes inversiones en infraestructuras, tanto en Manchester como en París, y ambos incumplieron las normas financieras para acabar forzando acuerdos con la UEFA que no estaban contemplados en el reglamento.

La gran divergencia llegó entre las filtraciones de Football Leaks de noviembre de 2018 y la crisis de la Superliga de abril de 2021. Desde entonces, el City ha actuado en pie de guerra, en línea con la descripción que mandos militares estadounidenses hacen de Abu Dabi como la «pequeña Esparta». El emirato ha impulsado conflictos en Yemen, Libia y Sudán, vinculados a su obsesión por erradicar el islam político que derrocó a varios liderazgos autocráticos durante la primavera árabe.

Esa actitud se extendió al presidente del City, Khaldoon Al Mubarak, que presionó al gobierno de David Cameron para que adoptara medidas más duras contra los Hermanos Musulmanes. El lenguaje que utilizó entonces guarda paralelismos evidentes con el tono que el club ha empleado frente a la Premier League: conversaciones difíciles que se volverían mucho más difíciles.

Catar, en cambio, ha buscado gestionar a los Hermanos Musulmanes y a otros grupos similares. Su estrategia ha consistido en convertirse en mediador internacional, una especie de Suiza del Golfo antes que en una pequeña Esparta. Bajo esa fachada diplomática, sin embargo, también hay una firmeza de acero, como demuestran numerosos casos relacionados con el fútbol.

Cómo ha tejido Catar su influencia en la FIFA y la UEFA a través del PSG

Al-Khelaifi es la figura más visible de esa estrategia. Al frente del organismo que representa a los clubes europeos, su influencia en el fútbol es tal que muchos dirigentes llegaron a considerarlo el único hombre capaz de disputarle la presidencia de la FIFA a Gianni Infantino. Personas cercanas al dirigente catarí insisten en que nunca le interesó. En círculos geopolíticos, en cambio, apuntan a que fue el propio emir de Catar, del que Al-Khelaifi fue instructor de tenis, quien no quiso que desafiara a Infantino.

Catar fue uno de los primeros apoyos del presidente de la FIFA durante la crisis de gobernanza, y ese respaldo se consideró clave para que Infantino se mantuviera en el cargo. Otros lo describen como el clásico estilo catarí de jugar con todas las partes. Quizá ni siquiera necesiten un presidente propio en la FIFA.

Semanas antes de la asamblea general de la EFC, el tono empezó a cambiar. Directivos del organismo decían de repente que Infantino se quedaría. Después, en la propia asamblea, Al-Khelaifi anunció los planes para expandir la EFC y convertirla en World Football Clubs. El acuerdo con la FIFA estaría ahora mucho más cerca, sobre todo porque esa expansión implicaría nuevos planes para el Mundial de Clubes.

La relación entre Al-Khelaifi y Ceferin, el último punto ciego de la UEFA

Ese movimiento ha puesto a prueba la cercanía entre Aleksander Ceferin y Al-Khelaifi, una relación que ya se compara con la amistad del presidente de la UEFA con el exdirigente de la Juventus Andrea Agnelli, el punto ciego que desembocó en la Superliga.

Catar aprovechó aquella crisis para impulsar el ascenso de Al-Khelaifi al frente de la EFC. Su apoyo público a un cuarto mandato de Ceferin se interpreta como un gesto político en ese contexto. El anuncio de que Ceferin se presentaría de nuevo, contradiciendo su propia postura previa sobre la limitación de mandatos, vino acompañado de recomendaciones de reforma de la FIFA. Una de ellas busca reforzar el buró como contrapeso al presidente, un órgano en el que el presidente de la EFC y futura WFC solo acumularía más influencia. En la práctica, eso daría a Catar capacidad para moldear tanto la FIFA como la UEFA.

Por qué el partido del Etihad importa pese a la sanción de la Premier League

La Premier League se distingue del resto en un aspecto: ha llevado este caso enormemente complejo hasta una conclusión. Por ahora, los grandes poderes no han ganado. De ahí la paradoja de que el gran partido del domingo contra el Liverpool quedara desvirtuado por el propio expediente sancionador, mientras que el del miércoles en el Etihad mantiene una relevancia simbólica distinta por la inacción previa de la UEFA.

Muchas figuras del fútbol europeo consideran que el PSG merecería un escrutinio mucho mayor, pero existe la sensación de que ya nadie puede tocarlo. Francia mantiene una relación de extraña dependencia con Catar. Es control en un lado, caos en el otro.

Frente a la omnipresencia de Al-Khelaifi, muchos han reparado en la ausencia de Al Mubarak en Anfield. Alimenta la sospecha de que Abu Dabi acabará sintiendo vergüenza por toda esta historia y quizá termine vendiendo el club. Nada de eso se verá el miércoles. Habrá una gran exhibición de unidad, incluida la de Pep Guardiola, embajador global remunerado del City. Por encima de todos, casi ajeno al ruido, estará Al-Khelaifi.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se considera al Manchester City y al PSG clubes-estado?

Ambos clubes están controlados por estados extranjeros: el Manchester City pertenece a Abu Dabi, en Emiratos Árabes Unidos, y el PSG a Catar. Fueron los dos primeros clubes europeos adquiridos por estados, y su gestión combina intereses deportivos con objetivos de influencia geopolítica.

¿Qué papel juega Nasser Al-Khelaifi en el fútbol europeo?

Al-Khelaifi es presidente del Paris Saint-Germain y preside European Football Clubs, el organismo que representa a los clubes europeos. Desde esa posición ha tejido una red de influencia comparable a la de FIFA y UEFA, con planes para expandir la organización a nivel mundial bajo el nombre de World Football Clubs.

¿Qué diferencia hay entre la estrategia de Abu Dabi y la de Catar en el fútbol?

Abu Dabi ha adoptado una postura combativa, con el Manchester City litigando contra la Premier League y la UEFA, mientras que Catar ha priorizado el control institucional, colocando a figuras afines en organismos como la EFC y la FIFA. Al-Khelaifi encarna ese modelo de influencia silenciosa frente al caos contencioso del City.

Elaborada a partir de la información de The Independent.