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Mourinho sorprende con la sociedad Bellingham-Güler en el Real Madrid

José Mourinho estrenó un once inesperado ante el Espanyol, con Bellingham y Güler compartiendo protagonismo. Su combinación fabricó el primer gol en una victoria sufrida hasta el minuto 90.

JaviPorJaviVerified account5 min de lectura
Jude Bellingham y Arda Güler celebran un gol con la camiseta del Real Madrid
Jude Bellingham y Arda Güler celebran un gol con la camiseta del Real Madrid

La vuelta de José Mourinho al banquillo del Real Madrid traía consigo una incógnita mayúscula: cómo iba a repartir los minutos entre sus piezas más talentosas en la medular ofensiva. Todo apuntaba a que Jude Bellingham y Arda Güler no podrían coincidir sobre el césped desde el primer minuto, pero el técnico portugués desmontó esa teoría en su presentación liguera frente al Espanyol, en un choque que el conjunto blanco acabó resolviendo agónicamente gracias a un gol en el descuento.

  • Mourinho alineó juntos a Bellingham y Güler pese a que se daba por hecho que no compartirían el once.
  • Bellingham mantuvo su rol de llegador desde segunda línea, el mismo que exhibió en el pasado Mundial.
  • Güler se desplazó a la banda derecha como falso extremo y terminó siendo el gran generador de juego blanco.
  • La combinación entre ambos propició el gol inicial del Real Madrid, obra de Bellingham tras un centro del turco.
  • El Espanyol empató y el partido se decidió en el minuto 90 con un tanto de Espí, ya con Güler y Bellingham fuera del campo.

La apuesta de Mourinho: Bellingham y Güler en el mismo once

Buena parte de la expectación previa al partido giraba en torno a la primera alineación que Mourinho iba a presentar en su nueva etapa como entrenador del Real Madrid. La lógica indicaba que, con tanto talento acumulado en la zona de creación, alguno de los dos futbolistas más desequilibrantes del equipo tendría que sacrificarse. Sin embargo, el técnico luso decidió no renunciar a ninguno de los dos y los hizo coincidir desde el pitido inicial, una decisión que rompía con buena parte de los pronósticos previos al encuentro.

Bellingham conservó su posición habitual, la que le ha permitido brillar en las grandes citas de la selección inglesa: un rol de segunda línea con vocación de llegada al área rival. Fue Güler quien tuvo que reinventarse, cediendo su papel de mediapunta para plantarse en la banda derecha como un extremo atípico, más pendiente de tocar balón y asociarse que de encarar por fuera.

Güler, el motor del ataque blanco desde la derecha

Pese a jugar en una posición que no es la suya de origen, el internacional turco terminó convirtiéndose en el jugador con más incidencia en la construcción ofensiva del Real Madrid. Su capacidad para combinar en espacios reducidos y su visión de juego le permitieron tomar las riendas del ataque, por delante incluso de Bernardo Silva, que apareció más replegado y con menos contacto con el balón que Güler durante buena parte del partido.

Esa jerarquía en el juego quedó reflejada en la jugada del primer gol. Una falta botada por el propio Güler desde el costado izquierdo del ataque madridista se convirtió en un centro medido que Bellingham remató de cabeza, colocando el balón lejos del alcance del portero rival. Corría el minuto 9 y el Real Madrid materializaba así el dominio que había ejercido desde el arranque del partido.

Un dominio inicial que se diluyó con el paso de los minutos

Hasta bien entrada la primera media hora, el Real Madrid fue netamente superior a un Espanyol que apenas pudo asomarse al área defendida por los blancos. Sin embargo, ese control se fue relajando conforme avanzaba la primera parte, permitiendo que el conjunto perico recuperara terreno y confianza. El resultado de esa reacción fue el gol del empate, que igualó un partido que hasta entonces parecía sentenciado a favor del Real Madrid.

El empate obligó a los blancos a remar contracorriente durante buena parte del segundo tiempo, en un encuentro que se mantuvo indeciso hasta prácticamente el pitido final. La resolución llegó en el último suspiro, cuando Espí puso el balón dentro de la portería rival para certificar los primeros tres puntos del Real Madrid en esta edición de LaLiga.

Los cambios de Mourinho: de las bandas al centro del campo

El gol decisivo de Espí se produjo sin la participación directa de Bellingham ni de Güler, a quienes Mourinho ya había retirado del terreno de juego antes de que se produjera la jugada. El turco fue el primero en abandonar el campo, una decisión que dejó al equipo sin su principal generador de fútbol más allá de las intervenciones puntuales de Bernardo Silva en ataque.

Después llegó el turno de Bellingham, cuya salida transformó por completo la fisonomía del equipo. El Real Madrid terminó el partido con cuatro delanteros netos sobre el césped: Yan Diomande abierto por la banda derecha y Espí formando una dupla de referencias ofensivas junto a Kylian Mbappé, que no tuvo su mejor tarde. Con ese movimiento, Mourinho abandonó el dibujo inicial de 4-2-3-1 para quedarse con únicamente dos centrocampistas puros, Fede Valverde y Eduardo Camavinga, sosteniendo el peso del medio campo.

Las modificaciones del técnico portugués también alcanzaron a la línea defensiva, donde ambos laterales fueron sustituidos. Trent Alexander-Arnold y Marc Cucurella, titulares de inicio, dejaron su sitio a Denzel Dumfries, que firmó una actuación notable, y a Álvaro Carreras. Fue, no obstante, el relevo de Espí el que terminó teniendo el mayor peso en el marcador, al firmar el gol que certificó la victoria nacida de la conexión entre Güler y Bellingham, la gran sorpresa táctica del debut liguero de Mourinho.

Elaborada a partir de la información de Marca.