Por qué suben las entradas y las suscripciones para ver deporte: claves del encarecimiento
Ver deporte en directo cuesta cada vez más en Reino Unido: un día del Ashes en Edgbaston parte de 115 libras y la final de Wimbledon alcanza las 400. Los organizadores justifican las subidas por el encarecimiento de costes y el auge de la hospitalidad, mientras crece la fragmentación de las plataformas de televisión. La afición se pregunta si el precio de su pasión tiene techo.

El deporte en directo se ha convertido en un lujo cada vez más caro en Reino Unido. Un día del Ashes en Edgbaston costará como mínimo 115 libras en 2027, la final de Wimbledon llega a las 400 libras por asiento estándar y la entrada general para el Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone arranca en 289 libras. Son cifras que irritan a la afición, que sin embargo sigue llenando los recintos y pagando cada vez más suscripciones de televisión para no perderse nada.
- La entrada mínima para el Ashes en Edgbaston pasa de 65 libras en 2023 a 115 en 2027.
- El asiento estándar más caro de las finales de Wimbledon sube 50 libras respecto a 2026 y duplica el precio de 2017.
- La entrada general del domingo en Silverstone alcanza 289 libras, 100 más que en 2021.
- La Ryder Cup 2027 cuesta 434 libras por día, frente a un máximo de 220 en 2023.
- El 95% de los votantes en una encuesta considera abusivo el precio del Ashes de 2027.
Subidas sin precedentes en entradas del Ashes, Wimbledon y Silverstone
Las cifras de los principales eventos de 2027 muestran una escalada difícil de ignorar. En el críquet, el precio mínimo para un día del Ashes en Edgbaston será de 115 libras, un salto de 50 libras en apenas cuatro años. La entrada más barata cuando el mismo recinto acogió un Test en 2023 costaba 65. En The Oval, acceder a un día de la serie es todavía más caro, mientras que en la última gira por Australia hubo asientos disponibles en los cinco estadios por entre 16 y 22 libras.
El tenis sigue la misma dirección. La localidad estándar más cara para las finales individuales de Wimbledon costará 400 libras el próximo año, 50 más que en 2026 y más del doble que en 2017. Aun así, el torneo londinense continúa siendo el más barato de los cuatro Grand Slam. Un asiento de pista central para el sábado intermedio no baja de 130 libras.
En el motor, la entrada general del Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone ha pasado de 189 libras en 2021 a 289 para la carrera del domingo. El asiento asignado más barato llegará a 609 libras, frente a las 276 de hace cinco años. Y el golf no se queda atrás: la general para la Ryder Cup 2027 en Adare Manor ascenderá a 499 euros, muy por encima del máximo de 260 euros de 2023 en Italia.
Aficionados indignados: “al ciudadano de a pie lo están echando del críquet”
La reacción de los seguidores ha sido contundente. Lee Hanlon, aficionado al críquet que vive cerca de Edgbaston, ha decidido no acudir al Ashes de 2027 por la subida. Califica la situación de ridícula y cree que buena parte de la afición tradicional se ha quedado fuera por precio. Su sensación es de enfado y tristeza: percibe que solo acude gente con dinero y que el incremento resulta excesivo.
Parece que a muchos aficionados normales del críquet los han dejado fuera por precio. Da la sensación de que ahora solo va gente con dinero.
El propio torneo de golf The Open también ha visto saltar sus tarifas. Un día en Royal Birkdale costó 150 libras este año, frente a las 95 de St Andrews en 2022. Las entradas de la final de la FA Cup se movieron en 2026 entre 50 y 285 libras, cuando en 2016 el rango era de 50 a 120.
Por qué justifican los organizadores las subidas de precios
Los responsables de los grandes eventos defienden que sus tarifas responden a una economía de la experiencia. Mark Darbon, consejero delegado del R&A, explica que la gente da cada vez más valor a pertenecer a una atmósfera en directo y que sus precios se fijan mirando a otros grandes acontecimientos deportivos como referencia de mercado.
El golf aporta otro dato revelador: los ingresos por venta de entradas no llegan al 20% del total que genera The Open. Darbon calcula que organizar el torneo cuesta hoy un 25% más que hace cinco o seis años, lo que supone entre 10 y 12 millones de libras de costes adicionales. Aun así, el Open mantiene precios reducidos a la mitad para jóvenes de 16 a 24 años y acceso gratuito para menores.
La hospitalidad premium encarece el asiento de aficionado
Otro factor silencioso es el crecimiento de la hospitalidad VIP. Cada vez más recintos y eventos incrementan la proporción de localidades premium, lo que empuja al alza el precio de las entradas estándar. Richard Flint, presidente de Seat Unique, una plataforma especializada en experiencias de lujo, observa que el público general está dispuesto a pagar por una vivencia especial.
Los palcos corporativos se fragmentan cada vez más en asientos individuales para parejas o grupos pequeños. Los clubes y las ligas quieren aumentar sus ingresos con este segmento, que atrae a gente que acude a uno o dos partidos al año o que viaja desde el extranjero. Flint sostiene que esos ingresos pueden financiar estadios o gradas nuevas, con beneficio indirecto para el seguidor cotidiano.
La factura de la televisión: más plataformas, más suscripciones y más piratería
Quien sigue el deporte desde el sofá tampoco escapa a la subida. El deporte en directo se ha consolidado como un negocio fiable para las compañías audiovisuales, y la inteligencia artificial difícilmente puede replicar su valor. Eso atrae a cada vez más actores a pujar por los derechos, con la paradoja de que la fragmentación obliga al aficionado a contratar múltiples servicios.
Un hincha de fútbol en Reino Unido necesita suscripciones a Sky Sports, TNT Sports, Amazon Prime y Premier Sports para no perderse nada de la Premier League, la Champions y la Scottish Premiership. Además debe pagar la licencia anual para ver ciertos encuentros en BBC e ITV. Sin ofertas, seguir otros deportes resulta aún más costoso.
Pete Oliver, consejero delegado de mercados en crecimiento de DAZN, reconoce que un deporte muy fragmentado representa una mala propuesta para el aficionado y un mal negocio para la plataforma. Admite que el coste del entretenimiento subirá con el tiempo por la inflación, la competencia por los derechos, las exigencias salariales de los deportistas y la ambición comercial de las ligas.
El techo de precios, la piratería y el debate sobre un “Spotify del deporte”
Los ingresos por televisión siguen siendo la mayor fuente de financiación de la Premier League, aunque se han estabilizado en los últimos años. No siempre los operadores pagan mucho más por los derechos, pero el aficionado sí paga más por verlos. La competencia creciente, los costes operativos y un modelo financiero incierto a largo plazo alimentan la tendencia.
Pierre Maes, consultor en derechos audiovisuales deportivos, cree que a corto plazo los seguidores que no recurren a soluciones ilegales pagarán más. Sin embargo, observa que el sector ha tocado un techo: la combinación de precios altos y fragmentación empuja a la piratería, ante la que el público no muestra reparos morales. En su opinión, a largo plazo no habrá más salida que un modelo similar a Spotify para el deporte, o los grandes eventos perderán audiencia y relevancia.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta un día del Ashes 2027 en Edgbaston?
La entrada mínima para un día del Ashes en Edgbaston es de 115 libras para el año 2027. En 2023, el precio más bajo fue de 65 libras, lo que supone un aumento de 50 libras en cuatro años. En otros recintos, como The Oval, la entrada es aún más cara.
¿Por qué han subido tanto las entradas de Wimbledon y Silverstone?
Los organizadores justifican las subidas por el encarecimiento de costes como personal, seguros, tecnología y servicios. También influye el mayor peso de las localidades premium y la estrategia de equiparar precios con otros grandes eventos. En el caso de Silverstone, la entrada general del domingo ha pasado de 189 libras en 2021 a 289 en 2027.
¿Necesito varias suscripciones de televisión para ver todo el fútbol en Reino Unido?
Sí. Para ver todos los partidos de la Premier League, la Champions League y la Scottish Premiership se necesitan servicios como Sky Sports, TNT Sports, Amazon Prime y Premier Sports. Además, la licencia anual de televisión da acceso a algunos encuentros en BBC e ITV. Esa fragmentación encarece el seguimiento del deporte y, según los expertos, fomenta la piratería.