Todd Boehly sale del Chelsea debilitado tras quemarse en el mercado de fichajes
Todd Boehly abandona el Chelsea junto a Mark Walter después de cuatro años en los que perdió influencia real frente a Clearlake Capital. Su salida no cambiará el día a día del club, pero sí puede desbloquear la cuestión del estadio. Behdad Eghbali y José E. Feliciano quedan como los únicos dueños de la entidad londinense.

Todd Boehly deja el Chelsea cuatro años después de comandar la compra del club y lo hace como una figura mucho más pequeña de la que entró. El inversor estadounidense abandona la entidad junto a Mark Walter, su socio en la aventura londinense, y cede todo el protagonismo a Clearlake Capital, el fondo que ya mandaba en Stamford Bridge desde hacía tiempo. Su marcha apenas tendrá consecuencias en la gestión diaria, pero abre una etapa nueva en la propiedad y puede resultar decisiva para el futuro del estadio.
- Clearlake Capital compra la participación de Boehly y Walter y se queda con el control total del Chelsea.
- La gestión diaria no cambiará porque Clearlake ya dirigía el club, con Behdad Eghbali como figura principal.
- La ruptura entre los socios se conocía desde hacía dos años, pero se aceleró cuando Walter vendió su participación en Los Angeles Lakers.
- Boehly fue la cara visible de los excesos iniciales: gastó unos 300 millones de libras en fichajes fallidos y se nombró director deportivo interino.
- El gran asunto pendiente sigue siendo el estadio, y la salida de ambos inversores puede desbloquear los planes de ampliación o traslado.
Clearlake toma el control total del Chelsea
La confirmación llegó el miércoles por la noche, pero la realidad es que Clearlake Capital mandaba en el Chelsea desde mucho antes. El fondo de capital privado fundado por Behdad Eghbali y José E. Feliciano ya era el accionista mayoritario del club y la fuerza que guiaba todas las decisiones importantes. Boehly, Walter y el multimillonario suizo Hansjörg Wyss compartían a partes iguales un 38,5% del capital, pero su influencia se había ido desvaneciendo desde que el consorcio BlueCo pagó 2.500 millones de libras por el club en 2022.
Eghbali asumió un papel cada vez más visible en la gestión y era quien marcaba el rumbo. Con la compra de las participaciones de Boehly y Walter, Clearlake elimina cualquier contrapeso interno y consolida una estructura de propiedad sin fisuras. Wyss, por su parte, ha invertido en un vehículo vinculado a Clearlake y no se ha movido de la escena.
La ruptura entre Boehly y Clearlake se cocinó durante dos años
Las tensiones dentro del grupo propietario no son nuevas. Hace dos años las grietas se hicieron públicas, cuando se hablaba de que Boehly había perdido la confianza en su relación laboral con Clearlake. El estadounidense buscaba una salida y su entorno aseguraba que tenía inversores dispuestos a aportar capital para lanzar una oferta por la totalidad del club, una versión que en Clearlake recibían con escepticismo.
Desde el otro lado se planteó primero comprar su parte y después una alternativa más suave: que Boehly dejara la presidencia y aceptara un papel casi ceremonial. Ninguna de las dos vías prosperó de inmediato y se instauró una tregua frágil. Clearlake siguió con su hoja de ruta y Eghbali se consolidó como la figura dominante, mientras los aficionados descontentos con la etapa posterior a Roman Abramovich empezaban a señalar al fondo estadounidense.
Boehly, la cara visible de los fichajes fallidos del Chelsea
Hubo un tiempo en que Boehly era el rostro público de la nueva propiedad. Tras la salida de personal clave después de la marcha de Abramovich, se nombró a sí mismo director deportivo interino y se puso al frente de la política de fichajes. El resultado fue un gasto de unos 300 millones de libras en jugadores que no encajaron y una reputación que se fue desgastando con rapidez.
El caso de Raheem Sterling, con un contrato de 325.000 libras semanales, se convirtió en el ejemplo perfecto de aquella etapa. La sensación de caos se agravó cuando Thomas Tuchel fue destituido y sustituido por Graham Potter al inicio de la temporada 2022-23. El propio Boehly admitió después que fichó a Marc Cucurella desde el Brighton al enterarse de que el Manchester City también quería al lateral español, un razonamiento que no ayudó a mejorar su imagen.
El estadounidense se quemó en los despachos y también en público. Llegó a preguntar en una conferencia empresarial por qué la Premier League no organizaba un partido de las estrellas, y vaticinó una victoria por 3-0 del Chelsea sobre el Real Madrid antes de una eliminatoria de Champions en 2023. Ninguna de las dos cosas le salió bien.
La nueva estrategia deportiva capitaneada por Eghbali
El Chelsea actual poco tiene que ver con aquel primer mercado bajo el mando de Boehly. El club pasó de un director deportivo interino a nombrar a cinco responsables con carácter permanente: Paul Winstanley, Laurence Stewart, Sam Jewell, Joe Shields y Dave Fallows. La política de fichajes cambió hacia contratos largos con incentivos y una apuesta decidida por jugadores jóvenes.
Eghbali ha sido el impulsor de esa visión, y el camino no ha estado exento de baches. El Chelsea sólo se ha clasificado una vez para la Champions League con esta propiedad y los entrenadores han ido cayendo con regularidad. Fuentes cercanas a Clearlake sostienen que este año se han aprendido lecciones importantes, con un verano pasado más acertado en el que llegó un técnico de prestigio como Xabi Alonso y se firmó talento contrastado.
La salida de Walter y el futuro del estadio
El detonante de la operación final fue la decisión de Mark Walter de liquidar activos para hacer frente a problemas financieros en Estados Unidos. La venta de su participación en Los Angeles Lakers fue la señal más clara de que su ciclo en el Chelsea estaba llegando al final. Boehly y Walter habrían obtenido un beneficio modesto por su inversión en el club londinense.
Jonathan Goldstein, aliado de Boehly, también ha salido del consejo de administración. El gran interrogante que queda sobre la mesa es el estadio. La salida de Boehly y Walter podría acelerar un asunto que llevaba tiempo encallado. El Chelsea lleva meses en conversaciones para abandonar Stamford Bridge y trasladarse a Earls Court, aunque el proyecto urbanístico de la zona no ha avanzado desde que recibió el permiso de planificación. La opción de reconstruir Stamford Bridge sigue sin descartarse, pese a su complejidad. Sea cual sea el desenlace, se decidirá sin Boehly en la sala.
Eghbali y Feliciano, en su comunicado, dijeron que Boehly siempre formará parte de la historia y de la familia del Chelsea.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Todd Boehly ha dejado el Chelsea?
Boehly llevaba dos años sin apenas influencia en el club y las tensiones con Clearlake Capital, el accionista mayoritario, eran conocidas. La venta de su participación se aceleró cuando su socio Mark Walter liquidó activos en Estados Unidos y Clearlake acordó comprar las acciones de ambos.
¿Quién es ahora el dueño del Chelsea?
Clearlake Capital, el fondo de capital privado fundado por Behdad Eghbali y José E. Feliciano, tiene el control total del club tras comprar las participaciones de Boehly y Walter. Hansjörg Wyss sigue vinculado a través de un vehículo de inversión de Clearlake.
¿Cambiará algo en el Chelsea con la salida de Boehly?
En el día a día cambiará muy poco, porque Clearlake ya tomaba todas las decisiones importantes y la estrategia deportiva seguirá siendo la misma. La gran incógnita está en el estadio, donde la salida de los dos inversores puede desbloquear los planes de traslado a Earls Court o la remodelación de Stamford Bridge.